miércoles, 17 de septiembre de 2014

LA RUBIA DE OJOS NEGROS (BENJAMIN BLACK)

Marlowe vuelve a la carga







FICHA TÉCNICA

Título: La rubia de ojos negros
Autor: Benjamin Black
Editorial: Alfaguara
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 329
PVP: 19,50 €






BENJAMIN BLACK

De él nos cuenta la editorial en la contraportada del libro:

Benjamin Black es el seudónimo de John Banville (Wesford, Irlanda, 1945).En 2005 obtubo el Premio Booker con El mar, consagrada además por el Irish Book Award como la mejor novela del año.Bajo el seudónimo de Benjamin Black ha publicado en Alfaguara El lemur (2009), la serie de novela negra protagonizada por el doctor Quirke, adaptada a la televisión por la BBC británica.








ARGUMENTO

«Era rubia, con unos ojos negros, negros y profundos como un lago de montaña, cuyos párpados se afilaban de manera exquisita en las esquinas. Una rubia de ojos negros no es muy frecuente. Intenté no mirarle las piernas. Evidentemente, el dios de la tarde de los martes había decidido que me merecía un pequeño aliciente.

(...)

Soy muy rica. Quiero que encuentre a Nico Peterson porque así lo deseo. Él no es gran cosa, pero me pertenece. Le pagaré lo que me pida.

(...)

Algo no casaba. Tengo cierta fama como detective privado, pero ¿por qué la hija de Dorothea Langrishe, que se codeaba con quién sabe cuánta gente encopetada, me había elegido a mí para encontrar a su amante? Y, para empezar, ¿por qué se había liado con Nico Peterson? De ser cierta su descripción, no parecía más que un estafador de poca monta con rajes a medida. Las preguntas se sucedían enrevesadas y sin fin, pero el recuerdo de los ojos francos de Clare Cavendish y del brillo inteligente y burlón que los iluminaba, me impedía concentrarme.»





PHILIP MARLOWE

Si hay un detective que ha marcado un género ese es sin duda Philip Marlowe, el detective alcohólico, irónico, mordaz, duro como el diamante pero blando como la mantequilla cuando delante de él aparece una rubia de piernas espectaculares. Philipe Marlowe, el personaje creado hace ya ochenta años por Raymond Chandler.


¿Quién es Philip Marlowe? 

Veamos qué es lo que él mismo nos dice a modo de presentación en El sueño eterno, la que podemos considerar su primera novela, cuando es preguntado por el general Sternwood que va a contratarlo:

«-Hábleme de usted, señor Marlowe. Supongo que tengo derecho a preguntar.

- Por supuesto, pero no hay mucho que contar. Tengo treinta y tres años, fui a la universidad una temporada y todavía sé hablar inglés si alguien me lo pide, cosa que no sucede con mucha frecuencia en mi oficio. Trabajé en una ocasión como investigador para el señor Wilde, el fiscal del distrito. (..) Sigo soltero porque no me gustan las mujeres de los policías.

- Y cultiva una veta de cinismo ¿No le gustó trabajar para Wilde.
- Me despidieron. Por insubordinación. Consigo notas muy altas en materia de insubordinación, mi general.» (El sueño eterno)


Podemos encontrar otra descripción de Marlowe, hecha por el mismo en Adiós muñeca, mientras intenta darse ánimos tras recibir una paliza y ser drogado:
«De acuerdo Marlowe. Eres un tipo duro. Un metro ochenta de acero templado.» (Adiós muñeca)

No es un hombre exigente a la hora de cobrar, entre otras cosas porque no puede permitirse ese lujo:
«-¿Cuáles son sus honorarios?
Veinticinco dólares diarios más gastos... cuando tengo suerte
Entiendo. Parece razonable tratándose de extirpar bultos patológicos de las espaldas ajenasUna operación muy delicada.» (El sueño eterno. Página18)
Y no es exigente porque a veces hasta tener algo que cobrar es un lujo, como le ocurre en Adiós muñeca, en la que atraviesa una mala racha de trabajo:«Hablando en plata, llevaba un mes sin trabajarHasta un encargo sin remunerar era un paso adelante.» (Adiós muñeca)

La pregunta sería: ¿Si gana tan poco, por qué se dedica a esto? La respuesta la encontramos en el siguiente diálogo de Adiós muñeca:
«-Es usted un hombre bien parecido para dedicarse a lo que se dedica.
- El aroma no siempre es de rosas.
- No me refería a eso. ¿Se gana dinero…, o es una pregunta impertinente?
- Dinero más bien poco. Y es mucho lo que se sufre. Pero también es muy divertido.»
 (Adiós muñeca)

No busca camorra, pero no se echa para atrás si la situación lo requiere, aunque si se hace balance de las veces que sale lastimado, habitualmente sale perdiendo.
«Usted también parece buena persona. Pero es demasiado violento.» (El sueño eterno)

Una de las imágenes que Chandler creó con Marlowe, repetidas hasta la saciedad en la novela negra, es la del detective borrachín. Y lo cierto es que a Marlowe le va más de la cuenta un buen trago de güisqui:
«-¿No estará usted un poco piripi, por casualidad?
- Se sabe de ocasiones en las que estuve más sobrio.» (Adiós muñeca. Página 254)

- «¿Sabes? Alguna vez tendrías que probar el agua, aunque solo sea para divertirte un poco.» (Adiós muñeca)

Pero si hay un aspecto del carácter de Marlowe que me cautive, es su peculiar sentido del humor. Marlowe no deja de ser un cínico de lengua muy rápida:
«-Tiene usted un sentido del humor peculiar.
- Peculiar no. Tan solo desenvuelto.»
(Adiós muñeca)

Es Philipe Marlow un personaje que cautiva desde las primeras líneas, por más que tengas claro, que no es ni mucho menos un dechado de perfecciones humanas:
«A veces me pareces una persona excepcional, y otras el peor sinvergüenza que he conocido nunca.» (Adiós muñeca)

Y para terminar esta introducción al personaje, así es como se define a sí mismo en El Largo Adiós(1953):
«Soy un investigador privado con licencia y llevo algún tiempo en este trabajo. Tengo algo de lobo solitario, no estoy casado, ya no soy un jovencito y carezco de dinero. He estado en la cárcel más de una vez y no me ocupo de casos de divorcio. Me gustan el whisky y las mujeres, el ajedrez y algunas cosas más. Los policías no me aprecian demasiado, pero hay un par con los que me llevo bien. Soy de California, nacido en Santa Rosa, padres muertos, ni hermanos ni hermanas y cuando acaben conmigo en un callejón oscuro, si es que sucede, como le puede ocurrir a cualquiera en mi oficio, y a otras muchas personas en cualquier oficio, o en ninguno, en los días que corren, nadie tendrá la sensación de que a su vida le falta de pronto el suelo.» (El largo adiós)


                                                        
Bibliografía de Marlowe

Finger Man (1934, Finger Man). Relato corto
El sueño eterno (1939, The Big Sleep)
Adiós, muñeca (1940, Farewell, My Lovely)
La ventana siniestra / La ventana alta (1942, The High Window)
La dama del lago (1943, The Lady in the Lake)
La hermana pequeña (1949, The Little Sister)
El largo adiós (1953, The Long Goodbye)
Playback (1958, Playback)
Poodle Springs (1959, Poodle Springs) (completada por Robert B. Parker en 1989)
The Pencil / Marlowe Takes on the Syndicate (1961, The Pencil). Relato corto
Perchance to Dream (1991, Perchance to Dream) (Robert B. Parker)
Raymond Chandler's Philip Marlowe: A Centenary Celebration (1988) (colección de relatos de Marlowe por otros autores, ed. Byron Preiss)
Todo Marlowe (2009), todas las novelas de Marlowe en un solo libro (RBA Libros)






LA RUBIA DE OJOS NEGROS

Cincuenta años después, Philipe Marlowe vuelve de nuevo a la vida (literaria, pues su autor no lo mató como hizo Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes) por obra y gracia de los herederos de Raymond Chandler que han elegido a Benjamin Black para que vuelva a escribir una novela con Marlowe como protagonista. Una novela escrita en el siglo XXI pero conservando el espíritu del detective y recreando nuevamente aquellos años cincuenta.
Un reto al alcance de muy pocos autores. ¿Lo habrá conseguido este multipremiado autor con gran prestigio en la novela negra? Esa es la duda a la que como lector, aficionado al género negro y fan de Marlowe me enfrentaba al empezar a leer esta novela. Una pregunta que me imagino que os haréis aquellos que hayáis disfrutado en alguna ocasión con este personaje.

La ambientación está muy conseguida, consigue transportarme a aquellos tiempos cargados del humo de cigarrillos, a aquellas películas en blanco y negro tamizadas por la niebla del humo de los cigarrillos.
También es cierto que consigue acercarse al estilo de Chandler y que La rubia de ojos negros está cargada de frases ingeniosas y cargadas de ironía. Ved si no unos cuantos ejemplos:

«-¿Es usted policía?
-Algo así.
-¿Que significa eso?
-Un sabueso privado.
Soltó una risa sofocada y lanzó un escupitajo
-Un sabueso privado no se parece nada a un policía, excepto en sus sueños, tal vez.
Suspiré. Cuando escuchan que trabajas por tu cuenta, creen que pueden decir lo que les pasa por la cabeza. Supongo que pueden, la verdad (Página 23)

Una pipa es un artículo muy útil cuando quieres parecer inteligente y reflexivo(Página 17)

«Las mujeres no son los únicos seres que no comprendo. Tampoco me comprendo a mí mismo, ni siquiera un poquito (Página 196)

«Pero, por mal que me sintiera, era mejor que esta muerto. Aunque la diferencia fuese mínima (Página 255)

«Debería esperar, dada la forma que he elegido de ganarme la vida, si acaso la elegí y no fue más bien que me vi metido en esta profesión como quien se metido en una alcantarilla al caer por la boca abierta (Página 289)

«-¿Sabes lo que eres? Eres un pedante. ¿Sabes lo que es un pedante? -me preguntó.
-¿Un tipo que adormece a los demás?»(Página 160)

Pero no es menos cierto que este Marlowe me resulta un tanto descafeinado, que le falta un punto de la carga de mala leche y de cinismo que tenía el original, que parece más “blandito”, como si le pesase a Marlowe el paso de los años.






IMPRESIÓN PERSONAL

El reto era difícil, muy difícil me atrevo a segurar si el lector conoce el original, porque si no, está claro que el personaje engancha, que la novela es entretenida y no hay pegas que ponerle.
Otro gallo canta si conoces al Marlowe original, porque entonces es, por lo menos en mi caso, cuando me quedo con la impresión de que a Benjamin Black le falta algo de mala leche, que la carga de crítica social implícita en las novelas de Chandler no está aquí desarrollada.

Pero eso no ha sido obstáculo para que la novela me haya enganchado desde las primeras páginas, para que pese a mi permanente comparación con el modelo original, no haya disfrutado con esta novela, que bien pudiera servir para que aquellos que no conocen a Chandler, se acerquen a él. Los que sí lo conocemos, a lo que nos anima es a revisitarlo.

Es La rubia de ojos negros una novela con una impecable factura, con una trama muy bien construida que hace presentes todas las claves de la novela negra de la que Chandler bien pudo presumir de ser uno de sus creadores






Gracias a Editorial Alfaguara por proporcionarme un ejemplar de La rubia de ojos negros para su lectura y reseña.







VALORACIÓN: 8/10





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martes, 16 de septiembre de 2014

LAS CUATRO TORRES (LEANDRO PÉREZ)

Hay un topo en mi vestuario



FICHA TÉCNICA

Título: Las cuatro torres
Autor: Leandro Pérez
Editorial: Planeta
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 352
PVP: 19,50 €








LEANDRO PÉREZ

Conocí a Leandro Pérez en su presentación de Las cuatro torres. Hablador, simpático, convencido de lo que está haciendo. Esto es lo que de él se nos cuenta en la contraportada de la novela:

Leandro Pérez (Burgos, 1972 hasta ayer guardaba sus libros en un cajón. Escritor y periodista, además de otras cosas, ha trabajado en Madrid, en El Mundo y es uno de los creadores de Trestristestigres.com, empresa que ha puesto en marcha numerosos proyectos en Internet, a menudo periodísticos y culturales.
Además de blogs, columnas y dosieres, Leandro Pérez ha escrito un par de narraciones que jamás publicará y varios primeros capítulos que quizá retome algún día. En algunos figura Juan Torca, el personaje que protagoniza Las cuatro Torres, su primera novela.

Corre como Torca, pero todavía no fume.





ARGUMENTO

Opaco al brillo de las estrellas, Juan Torca regresó del mar de Aral con el alma marchita y el cuerpo magullado. Desembarcó en Madrid, en un hotelucho de la Gran Vía...

Juan Torca, un exmilitar que acaba de llegar a Madrid recibe un encargo de un antiguo compañero de armas:
Tienes que averiguar quién es el topo que esta filtrando a Ramon Ribeyro lo que se cuece en el vestuario del Madrid. (Página 28)

Un asunto aparentemente sencillo, pero que seguro que es solo una pequeña parte de algo de mucha mayor envergadura que saber quién es el chivato.






FÚTBOL Y NOVELA

Parece mentira que siendo el fútbol una parte muy importante de nuestra sociedad (no hay más que leer la prensa o ver los espacios informativos en televisión), apenas tenga relevancia en la literatura.
Pocos son las novelas que tienen relación con este peculiar mundo. Que haya leído puedo citar La simetría de los deseos de Eshkol Nebo, en la que cuatro amigos israelítas se reúnen para contemplar los mundiales de fútbol cada cuatro años, la reciente La pena máxima de Santiago Roncagliolo en que el mundial de fútbol Argentina-78 sirve como referencia para contarnos la realidad sociopolítica de Perú en aquellos años.
Mucho más relacionado con el fútbol está la maravillosa Saber perder de David Trueba, en que se nos narra la vida de un futbolista argentino fichado por un equipo madrileño, que atropella a una menor de edad. Incluso en esta gran novela, se habla de “un equipo madrileño”, que a poco que conozcas la realidad de nuestro fútbol está claro que no puede ser otro que el Real Madrid, pero no se le menciona por su nombre.
Por eso, personalmente me alegro mucho de que una novela afronte el fútbol y su realidad con nombres y apellidos, no solo los de jugadores y presidentes sino que se diga muy clarito: Real Madrid.

Escudo del Real Madrid
Es posible que al leer la palabra fútbol, algunos rechacen directamente la novela, cuando en realidad dicho mundillo puede resultar muy interesante, porque aunque apenas salga a la luz pública, está cargado de intrigas y zancadillas. Vamos que lo de Juego de tronos es un juego de niños en comparación con las tramas de dicho mundo. O dicho de otra manera, ni el famoso enano de la serie sobreviviría en ese mundo ni como utillero.
Muy claras y muy reales las palabras que pone en boca de uno de sus personajes Leandro Pérez:
Si no recuerdo mal, Mendoza dijo que prefería presidir el Madrid que ser ministro. Tenía razón. Y hoy más que ayer. No sólo cualquiera elegiría el éxito deportivo antes que el político. Ahora, además, cuesta más ser presidente del Real Madrid que del Gobierno. Hace falta tener mejores contactos y más dinero que cualquier politico para ser el rey blanco. Pero merece la pena. El que consigue reinar en el Real Madrid, a poco que lo haga bien, consigue más popularidad y beneficios que el Zapatero o el Aznar de turno. (Página 190)

O esto otro que define a uno de los protagonistas, ficticio en este caso:
Para la gente como Barriocanales les importa una mierda Casillas, Mourinho y la madre que los parió. Para esa gente, el fútbol no es un deporte ni el opio del pueblo ni ninguna otra chorrada. Solo es poder. Influencia. (Página 303)


En realidad, parece que hoy día el mundo lo mueven dos motores: la prensa rosa y la deportiva, ambas con una misma cosa común: el espíritu cotilla de la humanidad:
El fútbol es una máquina de fabricar rumores, una máquina de cotilleos alimentada por todos. No buscan al chivato, porque todos se chivan. (Página 75)






LAS CUATRO TORRES

Por una vez y sin que sirva de precedente, un autor no tiene pudor en definir su novela como novela negra. O como mínimo gris, si se mezcla con el merengue del Real Madrid.
Las cuatro torres
Puede no aparentarlo al principio, máxime cuando el planteamiento inicial de la novela parece “blandito”: averiguar quién es el chivato en el vestuario del Real Madrid. Debo reconocer que en un principio dicho punto de partida me parecía un tanto flojo e incluso poco creíble, hasta que el propio protagonista de la novela dice por su boca lo mismo que yo estaba pensando, que no tiene sentido que le pagan un dineral por averiguar quién es dicho topo si basta con amenazar o dar una paliza al periodista que filtra las noticias para saber quién es.. O dicho de otro modo, ese dato es una pieza menor en una importante partida de caza mayor.


Una novela moderna que está ya con los tiempos que corren en la investigación. Y es que hoy día un investigador que se precie no puede dejar de pasar por alto las redes sociales, auténtica fuente de información:
A Torca las redes sociales le intrigaban. No concebía como la gente desnudaba su intimidad sin pudor ni cautela. (Página 254)

Algo de lo que ya nos hablaba Lorenzo Silva en Antesde los dieciséis, un reciente relato corto de la serie Bevilacqua
Otra cosa que añoro son los tiempos en que una persona sólo era sus llamadas telefónicas y sus papeles, si los tenía. Cuando no había que fisgar en sus trescientos canales de comunicación con el mundo para decir siempre lo mismo, casi nada de interés (Antes de los dieciséis; Página 15)

De ahí que en la novela aparezcan unas cuantas noticias tomadas de las propias redes sociales, porque los jugadores de fútbol están inmersos en esas redes:
Con veintidós años, no podía no estar en Facebook. (Página 61)


Gran Vía madrileña
La novela nos paseará por escenarios conocidos para muchos lectores, pues la vida de Torca transcurre en la Gran Vía madrileña por la que corre hasta el Retiro, por el Bernabéu o por Burgos, de donde es originario y tiene su casa Juan Torca.


En cuanto al estilo, Leandro Pérez tiene un lenguaje muy directo, con mínimas pero suficientes descripciones (¿para qué abusar como Stieg Larsson de descripciones de mobiliarios que parecen catálogos de IKEA?)
Sin duda eso contribuye a que Las cuatro torres tenga un ritmo muy cinematográfico, fácil de visualizar en todo momento por el lector que puede poner caras conocidas a muchos personajes. De hecho sería fácil hacer una película con esta novela, en la que parte de su contenido puede salir directamente de archivos televisivos.
Y hablando de cine, no he podido por menos que pensar en Hitchcock al leer Las cuatro torres, por su intriga, por ese Macguffin que atrapa al lector desde el principio y, por qué no decirlo, con un cameo del propio autor, aunque hay que esperar casi hasta la última página para encontrarlo.


Una novela en la que podemos encontrar guiños metaliterarios. Se citará unos cuantos autores y libros como Murakami y su De que hablo cuando hablo de correr,o Vázquez Montalbán con Los mares del Sur. Hay cameos como el de Arturo Pérez-Reverte y su famoso mechero.
O bien, una parte de los nombres que aparecen son homenajes literarios, como Marsé, Laforet, o Ribeyro el periodista al que investiga Juan Torca por el escritor peruano Julio Ramon Ribeyro, al que Leandro Pérez admira.





JUAN TORCA

Algo fundamental en toda buena novela negra, y más aún en aquella que aspira a convertirse en una serie, es tener un protagonista que atrape al lector, del que queramos saber más, que marque las diferencias con otros libros.
Las cuatro torres lo tiene: Juan Torca. Un nombre que procede de un tío del autor y un apellido que es muy común en Burgos.

Leandro Pérez tenía muy claro lo que buscaba: No quería un detective. Quería a alguien resuelto y con capacidad para meterse en asuntos turbios, y este exmilitar curtido en oscuras misiones, da muy bien el tipo. Así nos lo presenta el autor:
Durante lustros, su vida familiar y profesional apenas varió: orden y caos. Pero ahora, con cincuenta y un años, con mucho tiempo tal vez por delante, estaba solo, Sin amigos. Sin trabajo. Viudo. En cierto sentido doblemente viudo, sin Raquel, la mujer con la que había compartido media vida, y sin Nadia. (Página 18)


Un personaje que atrapa porque está lleno de claroscuros, que puede pasar de parecer un tipo desvalido y necesitado de protección, a alguien frío e implacable. Alguien que arrastra un turbio pasado del que la novela va dándonos apenas unas pinceladas, como esa misión en el mar de Aral que le ha roto el alma.
Un hombre consciente de que hay cosas de su pasado que mejor no contar. Un hombre de pocas palabras, quizás por deformación profesional, tantas son las cláusulas de confidencialidad que ha tenido que firmar a lo largo de su vida.
Así es como, casi en un telegrama se define:
Tuve una mujer. Murió. Tengo un hijo, Rodrigo. Vive aquí. (…) Buen chaval. Mejor que yo. Mucho mejor. De mí poco puedo decirte. He hecho demasiadas cosas, pero pocas buenas. He combatido en..., cómo explicártelo, en guerras sucias. Bueno, todas las guerras, sobre todo las no declaradas, son sucias, repugnantes, terribles. (Página 240)


Es de agradecer al autor que pese a su pasado, Juan Torca no sea un borrachín. No quiere decir que de vez en cuando no empine el codo. Pero si hay que dejar de beber para preparar una carrera a la que quiere presentarse, no tiene problemas en no beber. Lo de no fumar..., ya es otra cosa.


Y por supuesto y ante todo, es madridista, un madridista de esos que añora algunos de los jugadores del pasado:
-Olvidaros de Real Madrid.
-¿Y eso? ¿A ti qué te importa?
-A mi nada, yo solo quiero que vuelva Juanito. O Raúl. (Página 289)






IMPRESIÓN PERSONAL

Decía el autor en su presentación, que le gustaría hacer con este personaje una serie de siete novelas. Como resumen de mi impresión del libro, podría decir que ya estoy esperando que escriba y publique la segunda.
Porque ha superado con creces las expectativas que tenía puestas en esta novela y, el personaje de Juan Torca, es de esos que te llegan al interior. Porque no es blanco ni negro, porque tiene muchos secretos que poder ir descubriendo poco a poco y, porque pese a todos sus defectos, es un hombre leal, para el que la familia y los amigos están por encima incluso de su vida.

Las cuatro torres se lee de un tirón, es adictiva y su lenguaje es directo, sin florituras. Un lenguaje muy cinematográfico que convierte por momentos esta novela en un thriller de acción.
Que no te guste el fútbol, no es óbice para que no puedas disfrutar con esta novela, porque aún siendo interesante el ambiente en que se desarrolla, mucho más lo es el personaje principal, Juan Torca. Por eso esta serie puede tener vida más allá del Real Madrid.

Una novela para todo tipo de lectores, pero que disfrutarán muy especialmente los aficionados a la novela negra. Si son futboleros más aún. Y para aquellos que ademas son seguidores del Real Madrid, Las cuatro torres se convierte en una novela imprescindible.


Una novela terminada de escribir, como nos dice al final de la misma, en el año de la décima.



Gracias a Editorial Planeta por facilitarme un ejemplar de esta novela para su lectura y reseña. 


Si quieres saber más sobre Las cuatro torres, pincha AQUÍ para leer la entrada con la presentación de la misma.




VALORACIÓN: 8/10






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lunes, 15 de septiembre de 2014

AVANCE DE LA SEMANA (64)




Esta tercera semana del mes también va a ser temática y estará dedicada a la novela negra, con tres grandes novelas muy diferentes entre sí.





El martes una novedad muy reciente. Se trata de Las cuatro torres, una novela de Leandro Pérez ambientada en el mundo del fútbol, concretamente en el Real Madrid, donde partiendo de hechos reales, crea una entretenida ficción.










El miércoles nos espera La rubia de ojos negros de Benjamin Black en la que el autor fue elegido por los descendientes de Raymond Chandler para dar de nuevo vida al mítico personaje del detective Marlowe. Una novela que no desmerece frente a los originales.








El jueves una novela que ha obtenido el prestigioso Premio Hammet de novela negra. Se trata de La estrategia del pequinés del canario Alexis Ravelo. Una novela que no podéis perderos.






Recordad que hay un sorteo activo en este blog. Las bases podéis leerlas AQUÍ


domingo, 14 de septiembre de 2014

PRESENTACIÓN DE LAS CUATRO TORRES (LEANDRO PÉREZ)



El pasado martes nueve de septiembre, asistí invitado por la Editorial Planeta a la presentación de Las cuatro Torres, la primera novela de Leandro Pérez, un burgalés afincado ahora en Madrid y de profesión periodista.
Un encuentro que tuvo lugar en la cafetería Atresmedia (la que antes era 40 Principales) en la Gran Vía madrileña, en la zona en la que se aloja en un pequeño hotel Juan Torca, el protagonista de la novela.
Un encuentro íntimo con blogueros, amigos y periodistas, aunque creo que sobra el y de periodistas, porque quedaría mejor definido como amigos periodistas, entre los que se encontraba Diego Torres, encargado de la información del Real Madrid en ElPaís.
Por una vez y sin que sirva de precedente, los blogueros estuvimos bastante calladitos. Normal, porque ni habíamos leído la novela, ni conocíamos de nada al autor, lo cual es normal porque Las cuatro torres es su primera novela.

Como novela negra define Leandro Pérez su novela (¡Menos mal, por fin un autor que no tiene complejos en definir su novela como negra!). O como mínimo gris, si mezclamos la parte negra con la merengue del Real Madrid. Porque además de Juan Torca del que ya hablaré más adelante, el otro gran protagonista de la novela es el Real Madrid.
Una novela con un trasfondo histórico real, porque todos los encuentros de fútbol que salen en la novela, buena parte de los hechos que se narran en torno al Real Madrid y muchos de los personajes que en ella aparecen son reales.
Lo cual no quiere decir que lo sea la historia que va a contarnos, pura ficción (por más que parte de lo que nos cuenta sea sospechosamente real) con un trasfondo verídico que nos muestra sin tapujos la otra cara del fútbol y su relación con los medios de comunicación.

Como toda novela negra que se precie, necesita un personaje con la suficiente fuerza literaria como para mantenerla en pie y, si es posible, dar lugar a una serie. Ese protagonista es Juan Torca, un exmilitar de pasado un tanto oscuro con cincuenta años cumplidos al que le encargan descubrir el topo que hay en el vestuario madrileño filtrando información a la prensa. Un hecho que seguro recordáis los aficionados al fútbol o por lo menos los seguidores del Real Madrid.
De ese turbio pasado se nos darán pinceladas en la novela. Lo que el autor nos aclaró es que, esa historia no narrada, especialmente la que transcurre en el mar de Aral, es una historia nunca escrita pero creada en su cabeza hace ya muchos años. No consiguió plasmarla en papel y ha sido el salto a esta historia el que le ha permitido sacar adelante al personaje.
Leandro Pérez nos “amenazó” con hacer una precuela y volver a esta historia más adelante. Tiempo tendrá, porque su intención es que sea una serie de siete novelas (el siete es su número mágico como nos explica al final del libro) de la que ya tiene en mente la continuación de la que acaba de publicar.





ALGUNAS CLAVES DEL LIBRO EN FORMA DE PREGUNTAS

¿Que hay de Juan Torca en Leandro Pérez?
Todo y nada. Porque Leandro está muy lejos de ser ese militar que representa Juan Torca, incapaz de verse disparando un arma. Pero al igual que a él, le gusta correr (aunque no fuma). Los escenarios son los de su vida: Burgos y Madrid. El Madrid de Juan Torca es el Madrid de Leandro Pérez y el Burgos de Juan Torca es también el Burgos de Leandro Pérez.
Por otra parte,los gustos de Juan Torca son los de Leandro, que ve las series (Los soprano) que cita en la novela y ha leído los libros que se mencionan.


¿Por qué un exmilitar como protagonista?
No quería un detective. Quería a alguien resuelto y con capacidad para meterse en asuntos turbios, y este exmilitar curtido en oscuras misiones, da muy bien el tipo.


¿Por qué Las cuatro torres?
Porque esa es la imagen que Leandro ve muchas veces cuando entra en Madrid en autocar. Una imagen y un espacio que puede resultar muy evocador para escribir una trama como la presente.


¿Por qué se llama Juan Torca el protagonista?
Porque es un nombre que de siempre quiso poner a un personaje (es el nombre de un tío suyo). En cuanto a lo de Torca, es un apellido muy burgalés.
Y hablando de nombres, unos cuantos de los nombres de los personajes de la novela estaban en la presentación, tomados prestados a sus amigos, por más que en muchos casos físicamente no se parezcan en nada a los que aparecen en la novela.
O bien, otra parte de los nombres que aparecen son homenajes literarios, como Marsé, Laforet, o Ribeyro el periodista al que investiga Juan Torca por el escritor peruano Julio Ramon Ribeyro, al que Leandro admira.


¿En qué pilares se asienta la novela?
-El primero es Burgos, el escenario en que vivió y corrió (y por el que en un momento dado de la novela hace correr a Juan Torca) y luego las cuatro torres, esa imagen que contempla al entrar en Madrid.
-Luego Juan Torca, ese personaje presente en su mente y en muchas novelas que no llegó a escribir y del que se plantea qué pasaría si aterrizase en la Gran Vía madrileña.
-En tercer lugar ¿qué pasaría si una agencia de detectives investigase al Real Madrid?
-Una vez escrita la novela, el cuarto pilar, son los lectores y amigos que han leído o leerán esta novela


¿Cómo escribes?
De un modo caótico, en cualquier sitio y lugar, algo que con las nuevas tecnologías y el twiter te acostumbras a escribir en cualquier circunstancia o momento. De hecho las primeras líneas las escribió mientras viajaba en Alsa


¿Cuánto tardó en escribir la novela?
Dos años desde que se puso un verano con ella. Una vez escrito el arranque,aprovechando vacaciones y fines de semana o los ratos que su criatura recién nacida dejaba (las ventajas de un portátil que te permiten escribir entre toma y toma de biberón)


¿Qué planes literarios tienes para el futuro?
Escribir la segunda entrega de las andanzas de Juan Torca y si es posible, escribir esas siete novelas del personaje.


¿Eres madridista?
Merengue sí, pero también del Eibar. Y “casillista” convencido. Aunque lo que realmente adora Leandro es el número siete. Y números siete en el Madrid han sido Juanito, Raúl y ahora Cristiano Ronaldo. (Como para no adorar el 7)


¿Gustará la novela a los no futboleros?
¿Por qué no? Es una novela con mucho ritmo y acción, en la que el fútbol es un complemento pero no lo es todo. Lo principal es Juan Torca y de hecho, en las próximas entregas Juan Torca tiene más vidas que no serán futboleras.


Y ya que de fútbol y del Real Madrid inevitablemente se habló (no fue lo único, que la literatura con Murakami, Arturo Pérez-Reverte y Vázquez Montalbán entre otros autores también estuvo presente) ¿qué mejor que una frase que dijo Leandro en una entrevista para rematar esta presentación?

El Real Madrid siempre está en crisis, salvo el día que gana la Champions League.



Por cierto, la novela acaba del siguiente modo:
Burgos, Mayo de 2014, año de la Décima





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