jueves, 23 de mayo de 2013

LA INVASIÓN DIVINA (PHILIP K, DICK)

Llega el Apocalipsis final




FICHA TÉCNICA

Autor: Philip K.Dick
Título: La invasión divina
Editorial: Minotauro
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 256
PVP: 17,00 €





PHILIP K. DICK

No puedo pasar por alto la ocasión de escribir siquiera unas pocas palabras sobre el autor, un personaje cuya vida daría para escribir una gran novela o hacer una película, aunque no tengo muy claro el género, pues en su vida realidad y fantasía están separados por una delgadísima línea, no siempre achacable a las drogas.

Philip K. Dick fue un gran escritor, que se empeñó en escribir aquello con lo que disfrutaba: la ciencia-ficción, pese a que tenía muy claro que aquello nunca le daría prestigio ni dinero como escritor. Sabía cuál era el concepto de la ciencia-ficción para sus compatriotas:
Leer ciencia-ficción es algo para adolescentes, sólo para chicos de instituto y para gente perturbada en general.


Ni siquiera tuvo ocasión de ver como su fama se disparó, pues murió antes de disfrutar del éxito de Blade runner, la adaptación cinematográfica de Sueñan los androides...

No ha sido el único texto suyo cuya adaptación al cine ha sido un éxito de taquilla. Es muy probable que no hayais leído nada de este autor, pero es casi imposible que no hayais visto alguna de las películas basada en sus relatos:

-Desafío total, con Arnold Schwazenager (basado en We can remember it for you wholesale)

-Minority report, con Tom Cruise.
-Paycheck, con Ben Affleck
-Next, con Nicolas Cage (basado en El hombre dorado)

-Blade runner basada en Sueñan los androides con ovejas mecánicas.

Más que autor de novelas, Philip K Dick, es en realidad autor de relatos, largos sí, pero relatos a fin de cuentas. De hecho Sueñan los androides... es una excepción, aunque tampoco sea una novela de muchas páginas.



ARGUMENTO

Herb es un colono humano que regresa a la tierra para traer consigo a la misma a Rybs, una colona gravemente enferma y embarazada. Embarazada pese a ser virgen, del nuevo Mesías.
Sin embargo un accidente hace que Rybs muera, Herb sea crionizado y Enmanuel el niño, nazca con daños cerebrales que le hacen olvidar cuál es el destino para el que ha nacido: luchar contra el mal que quiere apoderarse de la existencia.

Zina, una misteriosa niña le ayudará mediante la dialéctica a recuperar su memoria, bajo la protección de Elías, un personaje con el que se inició todo el viaje.



LA NOVELA

Es innegable que Philip K. Dick fue capaz de lograr dotar a sus novelas de un estilo muy personal, una atmósfera en muchos momentos opresiva, paranoica, delirante, onírica. Unos mundos dotados de una gran originalidad. De ahí que cuando se estrenó la película Origen (aquella futurista con Di Caprio como protagonista) se hablase de ella como si estuviese basada en una de las novelas de Philip K. Dick. No lo estaba, pero ese mundo si estaba presente. 
¿Recordáis aquello del sueño dentro del sueño, a su vez dentro de otro sueño? Pues no he podido menos que acordarme de dicho tema leyendo esta novela, en la que su protagonista en muchos momentos no sabe si lo que está viviendo es la realidad o es simplemente un sueño, si todavía sigue crionizado en espera de un órgano que suplante los que fueron dañados en el accidente que le ha llevado al estado en el que se encuentra en la actualidad. Presente y pasado se confunden en medio de esos sueños, de esas pesadillas. Fantasía y realidad se entrelazan haciendo difícil para el protagonista separar la una de la otra.

Una novela que va mucho más allá de una fantasía galáctica. Un argumento delirante que solo una pluma experta como la de Phillip K Dick es capaz de sacar adelante sin que tiremos el libro a la basura a mitad de su lectura.
¿El profeta Elias reencarnado a lo largo de la historia en numerosos personajes conocidos? Asher como el nuevo José casándose con una mujer a la que ni siquiera ama y aceptando una paternidad solamente por defender a una criatura que ni siquiera ha nacido,Rybs como una nueva María embarazada pese a ser virgen? ¿La Biblia citada una y otra vez? ¿La hoz y el martillo conviviendo en el dominio mundial junto a la cruz cristiana? Solo son algunos de los delirios que podréis encontrar a lo largo de esta novela.

¿Ciencia-fición? Sí. Pero solo es el envoltorio que oculta la esencia propia de la vida humana: la lucha del bien contra el mal, la lucha de Yah contra Belial, de la luz contra las tinieblas.
No lucho por conseguir un buen universo, ni tan siquiera uno que se justo o bonito; lo que está en juego es la mismísima existencia del universo. Ka victoria final deBelial no significa que la raza humana continúe prisionera y sumida en la esclavitud: significa la no existencia. 
«Sin mi no hay nada, ni tan siquiera Belial, a quien yo creé.»  (Página 147)

Es una reflexión sobre la existencia de Dios:
«¿Sabes que es Dios, Herb Asher? Dioses el que causa la existencia. Diciéndolo de otra forma, si buscas la esencia del ser que está bajo todas las cosas, puedes estar seguro que hallarás a Dios.» (Página 144)
¿Filosófico? ¿Teológico? De todo un poco. Ya os decía que va más allá de la ciencia-ficción.

Y hablando de ciencia-ficción, no puedo evitar cuando leo un libro de 1981 el fijarme cuánto hay de acertado o equivocado en el mundo futuro que nos presenta. Así nos podemos encontrar que es un libro que aún está muy lejos de la tecnología digital que hoy todo lo impregna, pues la música, la información, todo se guarda o almacena en cintas. Ni siquiera en Cds que ya es una tecnología que también es obsoleta al pesar del poco tiempo que tiene de vida.

Lejos estaba también el autor de imaginar que las máquinas de escribir tenían los días contados, que quedarían relegadas a piezas de museo, por más que su máquina se asemeje a los teclados actuales:
«Había terminado de escribir. Apretó la tecla de imprimir y la máquina, dotada de memoria electrónica, imprimió instantáneamente su carta y la dejó caer en la bandeja de salida.» (página 185)

Aunque nos hable de “cintas”, también es cierto que se anticipa a lo que hoy día es todo un éxito, imprescindible para cualquier músico que se precie: los videoclips, por más que él los llama videodiscos:
«Después haré videodiscos, pero primero empezaré con las cintas.» (Página 192)



IMPRESIÓN PERSONAL

Es un libro que está muy lejos de ser lo que yo esperaba. Al que me resulta muy difícil darle una calificación. Porque hay partes del mismo que son impresionantes y otras en las que puede resultar un tanto pesado. O tal vez es que haga pensar demasiado, que me choque encontrar un libro aparentemente de pura fantasía, en el que se nos plantea la existencia y los fundamentos de Dios.
Eso significa que si no eres aficionado a la ciencia-ficción, si te encuentras en ese grupo que despreciaba este género como una literatura menor, evidentemente no debes perder tu tiempo con su lectura, porque no te gustará.
Pero si eres aficionado exclusivamente a una ciencia-ficción de aventuras, a eso que llaman space-operas (que no dejan de ser novelas del Oeste ambientadas en el espacio) probablemente tampoco te guste, pues es una novela más profunda y con más lecturas de las que en principio podría aparentar.

A mi me ha gustado. Por momentos el ambiente que sabe crear, esa cúpula en la que vive en solitario en un mundo de metano perdido en los confines de la galaxia nuestro protagonista, esa Tierra en el que el dogma religioso o el dogma científico se reparten el poder, esa realidad que puede no ser tal, esas vivencias recordadas y vividas en un mundo de sueños.... solo un escritor de la categoría de Phillip K. Dick puede crearlas para nuestro disfrute.

Pero junto a eso, hay pasajes donde el ritmo se ralentiza, donde la existencia o no de Dios se hace una pregunta que te obliga a pararte, a rebuscar entre las palabras que el autor nos propone. Pura discusión teológica, aunque probablemente los teólogos dirán que es un puro disparate.



VALORACIÓN: 7/10



Esta lectura ha sido posible gracias a Editorial Planeta, que me facilitó este libro para su lectura y reseña.


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10 comentarios:

  1. La ciencia ficción no es lo mío, y salvo algún clásico, que si quiero probar, no creo que me aventure a mas
    Besos

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  2. Me parece que a este no le doy una oportunidad. La ciencia ficción no es mi género preferido, y aunque puedo ver una película de vez en cuando (muy de vez en cuando), su lectura no me atrae nada. Si además hay partes en este libro que se nos pueden hacer pesadas, es mejor que dedique mi tiempo a otras lecturas. Besos.

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  3. ¡Hola! he abierto mi blog hace aproximadamente un mes, y te escribo porque me gustaría que lo conocieras haciéndome una visita. Espero que te guste y que pueda verte a menudo por él. Yo también me iré pasando por tu blog.
    Un saludo y gracias.
    http://humanidadesyalgomas.blogspot.com.es/

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  4. Vaya, es muy raro encontrar un libro que a ratos encante y a ratos casi aburra. No me gusta eso así que creo que lo voy a dejar pasar.

    Besos.

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  5. Es un género que generalmente me aburre y si además dices que hay partes que se hacen pesadas... Me parece que con éste no me animo.
    Besotes!!!

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  6. Creo que por ahora lo dejo pasar!!!!
    Saludos ;-)

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  7. Buenas! vaya mezcla de elementos, llama la atención sí y resulta extraño el hecho de que algunos pasajes te enganchen tanto y otros se te hagan pesados... Aunque tú reseña me ha despertado cierta curiosidad de momento creo que lo dejaré pasar. :)

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  8. Pues a mí me encanta Philip K. Dick y he leído varias de sus obras, pero esta no, así que me la llevo apuntada para cuando esté en conexión con esa ciencia-ficción tan especial y específica de Dick. Besos.

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  9. De este hombre sólo he leído Ubik y me encantó!! =)

    Besotes

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  10. Me gusta la ciencia ficción, pero me parece que este libro no es para mí, así que lo dejo pasar.

    Un beso!

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