sábado, 5 de octubre de 2013

UN BESO DE AMIGO (JUAN MADRID)


Madrid en negro


Cualquiera podría pensar que soy un especialista en novela negra. Nada más lejos de la realidad. Me limito a hacerme eco de compañeros de la red, que no paran de descubrirme libros o autores de este género.
En este caso fue Otisblues el que en su comentario sobre Bares de Madrid, nos presentaba al autor Juan Madrid y a uno de sus principales personajes: Toni Romano.

Como nunca he leído nada de este personaje, lo mejor es empezar por el principio, que en este caso es Un beso de amigo, escrito en Madrid en 1980.
Novela que tiene continuidad en:

-Las apariencias no engañan, (1982)
-Regalo de la casa, (1986)
-Mujeres & Mujeres
-Cuentas pendientes, (1995)
-Grupo de noche, Espasa-Calpe, (2003)
-Adiós, princesa (2008)
-Bares nocturnos (2009)

Nos cuenta el prólogo del libro como cuando Juan Madrid publicó esto novela eu el año 1980, acababa de comenzar la Nueva Novela Policíaca Española, con apenas cuatro o cinco ejemplares, algo muy diferente aal panorama actual en el que Juan Madrid ocupa un lugar preeminente.



Leído este libro, me queda clara su influencia en autores posteriores como David Torres (Niños de tiza) cuyas obras están también ambientadas en Madrid y tienen a un exboxeador por protagonista.


La edición que me dieron en la biblioteca es de Jucar Etiqueta Negra y es del año 1987. Es una edición y una portada diferente a la que está a la venta actualmente.
Lo cierto es que lo más probable es que si veo el libro con la portada antigua entre las novedades de la biblioteca, ni siquiera hubiese echado un vistazo, porque parece una de esos novelas de la postguerra española, como aquellas del Oeste que se compraban o cambiaban.

El diseño tampoco es precisamente atractivo, con una portada casi totalmente en negro, que en primer plano nos muestra la imagen de un hombre de aspecto huraño y mirada seria, algo más de cuarenta años y anchísimo mostacho, al que le asoma debajo de su chaqueta oscura a la altura del pecho, la culata de una pistola. Tras él, la figura de una mujer desnuda a la que apenas se le vislumbra el rostro cubierto por una espesa melena negra.
Una portada que hace pensar en una novela de violencia y sexo. Violencia hay, que si no difícilmente sería novela negra, pero sexo el justo y preciso.


ARGUMENTO


A modo de presentación, la novela comienza con un "trabajito" de Antonio Carpintero, alias Tony Romano que es como quiere que le llamen, encargado de devolver a casa a una niña de papá, que aún siendo menor de edad se ha ido, entre otras cosas para disfrutar de su cuerpo.
Tony Romano es un expolicía franquista, que ni siquiera tiene licencia de detective, por lo que sólo puede ejercer como investigador privado.
En su día llegó a luchar como boxeador, por la que buena parte de sus contactos pertenecieron a ese mundillo y, más peligrosos que su pistola, pueden resultar sus temibles puños.


Su sobrino aspira a convertirse en boxeador profesional, con gran disgusto para su madre y para Tony, consciente de que no vale para ello.
A través de su tío le llega un caso que en apariencia es una bicoca. Aparentemente es imposible no aceptarlo, no sólo por la oferta económica (cien mil pesetas de las de hace treinta años), sino por la despampanante rubia que hace la oferta.

El trabajo consiste en encontrar al marido de la rubia, que ha desaparecido con unos importantes papeles de su jefe.
Evidentemente no hay trabajo sencillo que esté bien pagado, y oscuras especulaciones urbanísticas se esconden detrás de un asunto en que nada ni nadie es lo que aparenta ser.


TONY ROMANO


La verdad es que Antonio Carpintero no parece un nombre muy adecuado para un boxeador ni mucho menos para un investigador privado, de ahí que no resulte extraño que insista en que le conozcan por su alias: Tony Romano.
Fue policía en la época franquista, por lo que tiene contactos que le son de utilidad. No se aclara el hecho concreto por qué se marchó, aunque está claro que tiene mucho que ver con no poder callar lo que piensa.

Próximo ya a los cuarenta años, vive solo y no mantiene ninguna relación sentimental. No va por la vida de guapo, más bien de hombre duro, muy duro, al que no le importa romper los dientes de algún que otro portero o guardaespaldas mal encarado.
Además, su cuerpo no puede dejar de transmitir que se trata de un policía, aunque ya esté retirado.
«Noté que algunos me miraban con aprensión. El haber sido policía es como un sello pegado a la cara que ya no te puedes quitar (Página 86)

Un hombre al que no le gusta hacer las cosas a medias, que si empieza algo es para terminarlo. Como le dice el jefe de una banda:
«Tu y yo somos bastante iguales (...) Porque los dos, lo que sabemos hacer, lo hacemos muy bien (Página 61)


IMPRESIÓN PERSONAL


La novela tiene todos los tópicos de la novela negra, investigador solitario y serio, duro, con cierto aire de perdedor, bebiendo sin parar durante la novela, entre otras cosas porque sus citas tienen lugar en bares o tabernas como la de su prima, aunque no puede considerársele un borracho. Por no faltar, no falta ni la rubia maciza y fatal.
Juan Madrid
Todo ello envuelto en el humo de unos cigarrillos que los personajes no paran de fumar, algo que hoy día nos chocará, pero que era la realidad de aquella época.

Tópicos si, pero Juan Madrid les da la vuelta, en algún caso como si tratase de una broma sobre el género negro.


A diferencia de muchas novelas ambientadas en el postfranquismo pero escritas en la actualidad, lo cual permite reflexiones impropias del momento, Un beso de amigo está escrita en el mismo momento en que sucedieron los hechos, una época en que la democracia no estaba totalmente consolidada, en la que los restos del franquismo eran aún muy visibles, en que la policía seguía considerándose no como la policía de todos, sino como la policía de Franco.
Es en ese ambiente deseoso de disfrutar de la democracia, pero aún con miedo de una marcha atrás, donde pulularon muchos grupos fascistas (recuerdo que el número de partidos políticos o grupúsculos con la palabra Falange en su nombre eran muy numerosos, casi tanto como el de facciones del Partido Comunista). Algunos de estos grupos se dedicaron a realizar actos de violencia callejera (al estilo de la kale borroka), con el consentimiento más o menos tácito de la policía, algo que se nos narra muy bien en uno de los pasajes de la novela, con fines no siempre muy claros, pues como se nos cuenta en el libro, bajo la excusa de atacar grupos de diferente ideología política, se ocultaba una clara operación de especulación inmobiliaria.
Porque si creéis que el tema de la especulación urbanística es nuevo, estáis muy equivocados, que esto ya viene de la época de los romanos, y a principios de los años 80 ya se empezaba a gestar lo que sería un boom de la especulación inmobiliaria, que propició que a finales de los ochenta de un año para otro los pisos duplicaran su precio (nada nuevo bajo el sol como podéis ver)

No solo está muy bien reflejado ese ambiente, sino lo que es una parte de la ciudad de Madrid, una de sus zonas más céntricas y que si bien ahora ha sido muy mejorada, bien me consta que fue tan negra como la pinta el autor.
Tony Romano vive en la calle Esparteros, que para los que no conozcáis Madrid va desde casi el principio de la Calle Mayor, hasta la Plaza de Santa Cruz (donde se encuentra el Ministerio de Asuntos Exteriores. Más céntrica imposible, entre la Plaza Mayor y la Puerta del Sol.
Y no se limitan aquí sus correrías, sino que menciona numerosos sitios por los que he paseado hasta mi juventud, como esa Plaza de Santa Ana o la calle Huertas. Cambiados ahora estas zonas, que ese comentario del protagonista de Aparqué en la calle Huertas, hoy sería imposible.
Era una zona en la que además de numerosísimos bares, abundaban las pensiones de mala muerte donde se refugiaban elementos un tanto al margen de la vida legal, y donde la prostitución y el trapicheo era el pan nuestro de cada día.
Evidentemente, criado en aquella zona, no puede menos que llamarme la atención cómo la describe Juan Madrid.

El estilo es directo, tan seco y directo como uno de esos puñetazos que suelta Tony Romano. Sin florituras, al grano. Lo cual no quita que no tenga también un corrosivo sentido del humor, como cuando nos está hablando de una hamburguesa que le acaban de servir:
La lechuga parecía la lija del tres para metales y, si aquello era carne, yo era el amante secreto de Carolina de Mónaco. (Página 59)


Un libro que recomiendo a todos los amantes de la novela negra y muy especialmente a todos aquellos a los que os gusta Madrid. Son apenas ciento cincuenta páginas, que aunque de letra pequeña, teniendo en cuenta que el libro tiene un tamaño casi de bolsillo, las terminas de leer antes de darte cuenta.
A mí me ha gustado, hasta el punto de que continuaré con las aventuras y desventuras de Tony Romano.


Lectura facilitada por Obra Social Caja Madrid



CONTRAPORTADA


Os dejo lo que viene escrito en la contraportada, por parecerme de interés:
¿Novela negra, policíaca, urbana? Realista también, pero de un realismo renovado, donde violencia y ternura se cruzan por las esquinas a ritmo vertiginoso. Juan Madrid es un histórico heredero de Baroja que cuenta nuestras miserias como si las perdonara. Rafael Conte
Nunca un escritor español se ha acercado tanto a la máxima puntuación en esta clase de narrativa. Ricardo Muñoz Suay.
La habilidad de Juan Madrid radica en no haber dado la denuncia como un añadido de la trama, en haber sabido mezclar causas y consecuencias sin injerencias impertinentes, sociológicas o moralizantes... Mérito también del escritor es el plantear una dimensión individual de los personajes, con sus terrores y, sobre todo, con el acuciante sentimiento de soledad que atenaza al soberbio y desvalido protagonista. Santos Sanz Villanueva


FICHA TÉCNICA


Editorial: Zeta Bolsillo
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas: 192
PVP: 10 €



VALORACIÓN: 9/10






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11 comentarios:

  1. Esta semana pasarme por tu blog esta siendo una fuente de descubrimientos

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  2. No la conocía de nada y el género me gusta mucho así que la tendré en cuenta.
    Un beso!

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  3. Sólo he leído "Adiós princesa" y me gustó bastante, tengo que repetir con el autor y esta propuesta tiene de todo,
    saludos

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  4. De Juan Madrid tengo un par de novelas pendientes de leer. Es uno de mis autores pendientes de la novela negra española, pues está considerado como uno de los pioneros del género en nuestro país. Saludos.

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  5. A pesar de que la novela negra me gusta mucho, este libro no me llama. Así que lo dejaré pasar.

    Un besiño

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  6. Este libro de Juan Madrid no lo he leído.. Me gusta mucho el autor y siempre lo he considerado con un maestro en su género. Tomo nota. Besos

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  7. Será muy conocido pero yo no sabía nada de él hasta que Paco me animó a leer su última novela, veremos si me quedo con ganas de repetir.

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  8. Me gusta mucho Juan Madrid y Tony Romano. Seguramente pronto caerá otra de sus entregas.

    Besos.

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  9. No he leído nada suyo, pero lo tengo bien anotad.
    Un beso!

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  10. Tenía fichado "Adiós princesa", pero me llevo este también =)

    Besotes

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  11. De este autor sólo había leído "Los hombres mojados no temen a la lluvia, y me gustó mucho. Soy un gran aficionado a la novela negra. Entre mis autores favoritos están Henning Mankell, Stieg Larsen, Kamilla Lamberg, y sobre todo Michael Connely. Pero de vez en cuando apetece leer algún autor español, que hable sobre sitios que conocemos. Parece que nos ubicamos mejor al leer la novela, eso me pasa al leer a Juan Madrid, que habla de sitios que conozco perfectamente y que he recorrido cientos de veces. En definitiva, me ha gustado mucho.

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