miércoles, 9 de diciembre de 2015

HOMBRES DESNUDOS (ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT)

Hombres desnudos

Alicia Giménez Bartlett






FICHA TÉCNICA

Título: Hombres desnudos
Autor: Alicia Giménez Bartlett
Editorial: Planeta, 2015
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 474
PVP: 21,90 €
Ebook: 12,34 €







Editorial: Planeta, 2016
Encuadernación: Tapa BLANDA BOLSILLO
Páginas: 480

PVP: 9,95 €








ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT

De ella nos cuenta le editorial en la solapa interior:

Alicia Giménez Bartlett nació en Almansa (Albacete) en 1951. Estudia Filología Española en la Universidad de Valencia y se doctora en Literatura Española por la Universidad de Barcelona con una tesis titulada La narrativa de Gonzalo Torrente Ballester.

Em 1984 publicó su primera novela, Exit (Seix Barral). Con Una habitación ajena (1997) obtuvo el primer galardón literario de su carrera: el Premio Femenino Lumen

En los años noventa crea el personaje de Petra Delicado, la popular inspectora que ha dado pie, hasta ahora, a nueve obras de la saga y a una serie de televisión. Estas han sido traducidas a diversos idiomas, y gozan de gran éxito en países como Italia o Alemania. Ha recibido los prestigiosos premios Grinzane Cavour en Italia y Raymond Chandler en Suiza.

También ha cultivado el ensayo con obras como El misterio de los sexos y La deuda de Eva. En 2011 obtuvo el Premio Nadal por su obra Donde nadie te encuentre.






Almas al desnudo


ARGUMENTO

Javier es profesor de literatura en un colegio, donde deciden prescindir de sus servicios por los recortes en el presupuesto.
Irene es una rica empresaria cuya empresa, heredada de su padre está pasando un delicado momento. Su vida no marcha mejor, pues su marido decide abandonarla por una mujer más joven.
Dos vidas muy diferentes, ambas en crisis, pero que terminarán cruzándose.



HOMBRES AL DESNUDO


Muchos libros se ambientan en la guerra civil española. Y tiene su explicación, pues es en las situaciones extremas (y cuál más extrema que una guerra civil) donde las pasiones relucen con más fuerza, donde sale lo mejor y lo peor de los indivíduos.
Y volvemos a estar en guerra. Una guerra no declarada, en la que no se utilizan armas, pero en la que se está destruyendo al vida de muchas personas. Eso y no otra cosa es la crisis en la que está sumergida nuestra sociedad.
Por eso, comienzan a aparecer novelas en la que la crisis no es el paisaje de fondo en el que se mueve la trama. Al contrario, la crisis es el eje central de la misma. Podemos encontrar así Los besos en el pan de Almudena Grandes,la novela coral de la crisis y, anterior a ella, Lo que encontré bajo el sofá de Eloy Moreno, un retrato de la crisis a través de la vida de los vecinos de Toledo, o la divertidísima Masaje para un cabrón de Ana Cañil, con las aventuras y desventuras de un ama de casa de Fuenlabrada (Madrid) lanzada a buscarse la vida por culpa de la crisis.

La crisis va desmantelando vidas a su paso, poniéndolas patas arriba, haciendo realidad las peores pesadillas de muchas familias. A grandes males, grandes remedios. O no. Pero las vidas de muchas personas se han visto obligadas a cambiar y a tomar derroteros nuevos, una aventura que muchos no se han planteado nunca y de la que no siempre pueden salir bien.


La peculiaridad de Hombres al desnudo es que no tiene un narrador, sino tantos como personajes intervienen en la novela, porque mezclado con los diálogos y la acción, entraremos en la mente de los protagonistas para saber qué piensan y qué sienten en cada momento. No son muchos personajes, pero están tan bien dibujados que en todo momento sabemos quién es el narrador: Irene (la empresaria), Javier (el profesor en paro), Clara (la compañera de Javier), Iván (un hombre con un peculiar trabajo que traba amistad con Javier) y Genoveva (antigua amiga de Irene y también divorciada)

Aunque todos comparten protagonismo, no todos tienen la misma importancia. En principio la pareja principal son Javier e Irene.
Javier es un profesor de literatura, o para ser exactos, que da clases de refuerzo en literatura, de ahí que su puesto de trabajo sea considerado fácil de suprimir. A fin de cuentas, la literatura es una asignatura peligrosa:
La literatura está llena de peligros. En cada verso de un poema, en cada capítulo de una novela, en cada acto de una comedia o tragedia hay un riesgo moral que, si trabajara para el Opus, deberían neutralizar. (Página 83)

Javier es cualquier cosa menos perfecto. Su personaje puede inspirar lástima, aunque por otra parte, buena parte de lo que le pasa no deja de ser consecuencia de su actitud ante la vida.
La vida va pasando sin que nos hagamos preguntas a nosotros mismos. No conviene, a lo mejor no nos gustan las respuestas. La apariencia es suficiente: soy licenciado, tengo un trabajo. Todo está bien. Por debajo, a muchos metros de profundidad, laten las verdades. Allí las hemos enterrado para seguir adelante. (Página 125)

Ha buscado una vida sin conflictos, con tiempo libre para poder ejercer su gran pasión: la lectura, una vida en la que no tenga que ponerse a prueba, de ahí que no haya querido hacer oposiciones.
No busqué un trabajo mejor porque soy perezoso y quería tener tiempo libre para leer, mi gran pasión. (…) Me conformo con poco y he intentado considerar eso somo una virtud, cuando en realidad es un defecto. Nunca me he enfrentado a retos, ni idealistas ni materiales, Soy muy poca cosa. (Página 126)

Una vida que ha vivido en una especie de burbuja, lejos de la realidad.
Iván está seguro de sí mismo y no se crea problemas morales que le impidan decidir lo que le conviene. Su mundo ha resultado ser más real que el mío. Mi ideal era una vida tranquila, un amor comprensivo y sereno, un alud de libros que me aportarían felicidad. Sin embargo, todo eso ha desembocado en un sueño de ficción que se ha venido abajo con los primeros vientos en contra. (Página 258)

Una vida tal vez no elegida por él, sino por su falta de autoestima
Iván es muy superior a mí. Yo soy un paria, un desclasado, un inútil. Alguien a quién echan del trabajo y a quien su mujer le da tres días para desaparecer. (Página 193)


Por contraposición a Javier, tenemos el personaje de Iván, el polo opuesto:
Es sorprendente, este Iván. No tiene un pelo de tonto. Todo lo que dice desprende una cierta ironía divertida, refrescante, crítica al mismo tiempo. Debe ser uno de esos gatos criados en la calle: listo, rápido, capaz de huir del enemigo o de enfrentarse a él según lo requiera la ocasión. (Página 42)

Tan opuesto, que cuesta para los que no le conocen entender el cómo es posible esa amistad, aunque la realidad es que Iván tiene algo que Javier desea: libertad:
Era tan cutre, y al mismo tiempo tan libre, que daba gusto oírlo hablar. (Página 53)

Es lo que él nunca ha sido capaz de ser: un superviviente, un auténtico buscavidas:
Él ha sabido buscarse la vida, espabilarse, convertir las duras condiciones de su pasado en una realidad cómoda y sin traumas. Sale a la calle, compite, da la cara (Página 193)

Un hombre que no se corta en decir lo que piensa desde su experiencia de vida.
Esto de las redes es un comecocos que en el fondo me la suda. Tengo colegas que andan muy colgados con el tema, pero yo no. Las cosas de verdad pasan en la calle, y no en el ordenador. Pero a la gente nunca le pasa nada porque están acojonados, esa es la verdad. (Página 191)



Irene es una hija de papá. Su madre murió siendo ella muy pequeña y ha estado al cargo de su padre, del que ha heredado una empresa que se ve ahora en apuros por culpa de la crisis. Su matrimonio con un abogado que en el fondo la utilizó para crecer en la empresa se acaba de ir por el desagüe cuando su marido le dice que no soporta más un matrimonio de mentira y que se va con otra mujer:
En el fondo no me sorprende que estuviera harto. Yo también lo estoy. Harta de la crisis, de los impagados, de perseguir clientes, de la negación de créditos bancarios. (Página 120)

Una nueva vida se abre ante Irene, que acostumbrada a una vida (por muy anodina que fuera) de pareja, siente que ya ni encaja con su grupo de amigos, por lo que se pone en contacto con Genoveva, la díscola del grupo, criticada por todos porque en su día fue ella la que plantó a su marido para irse con un chaval mucho más joven a vivir la vida.
Un contacto que abrirá un mundo totalmente desconocido para Irene, el de los hombres de compañía.


Es este mundo de hombres de compañía, junto al de los que se dedican a practicar bailes eróticos (con o sin desnudo final) el que se nos mostrará en esta novela. Un full monty a la española, solo que totalmente diferente. Un mundo profesionalizado al que se ven abocados no tanto por gusto sino por necesidad, algunos de los personajes de esta novela. Una vía de escape a la crisis:
Si pesas cien kilos y tienes michelines, el coco medio calvo y barrigón, mejor te dedicas a otra cosa. Tener la picha pequeña da igual, si hace falta te ponen un postizo. (Página 90)


No deja de resultar curioso que, pese a que uno de los protagonistas sea un profesor de literatura, Hombres desnudos no sea un libro en el que la literatura desempeñe un papel importante. De hecho, el único libro al que realmente se hace alusión es a Crimen y castigo de Dostoiewski, que es el libro que Javier se empeña que lea Ivan y al que se hacen algunos comentarios en la novela:
Curioso ¿verdad? Los problemas se acumulan en mi vida y lo que hago es ponerme a pensar en la educación literaria de mi anfitrión. (Página 192)






IMPRESIÓN PERSONAL

Pese al tema que trata, no puede considerarse Hombres desnudos como un libro erótico, por más que encontremos alguna escena de ese carácter, porque el tratamiento que se da a las mismas es de lo más ligero. Se describen más los sentimientos que los hechos de las mismas.
Una novela que va desnudando, más que los cuerpos, las almas de los protagonistas, con sus cosas positivas y su lado negativo. Un lado negativo mucho mayor del que a primera vista podría suponerse cuando comenzaba a leer la novela.
Porque lo que prevalece en Javier es su apocamiento. Y en Irene iremos descubriendo un lado oscuro que ni ella misma sabía que tuviera, un modo de entender la relación con los hombres, de manejar el poder, que hizo que poco a poco fuese quitándose de mi mente la imagen de una pobre mujer desvalida por el abandono de su marido.
No me resultó empresa fácil empatizar plenamente con los personajes. No terminaba de verme reflejado en ninguno de ellos y además, pensaba que parte de sus desdichas me resultasen merecidas, justa consecuencia de sus decisiones.
A pesar de eso, el libro no se me caía de las manos, porque el estilo narrativo hace que el ritmo sea muy ágil, consiguiendo crear unos personajes que sentía como reales. Y eso es lo me que atrapa de verdad en una novela.

Una novela que, pese a que esperaba mucho de esta autora, me ha sorprendido muy gratamente, por esa forma de narrar la historia con la visión interior de sus personajes y por su ritmo narrativo. Rematado por un final que me dejó noqueado.




Gracias a Editorial Planeta que me ha proporcionado un ejemplar de Hombres desnudos para su lectura y reseña.



VALORACIÓN: 9/10



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8 comentarios:

  1. Pues me fío mucho de tu recomendación y esperaré a hacerme con la novela. En enero pasa por Málaga la ganadora y el finalista del premio y aprovecharé para hacerme con estas novelas. Gracias por tu reseña.

    Besos

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  2. Sigo indecisa con esta novela.Lo que he leído anteriormente de la autora,no me convenció y he sufrido varios batacazos con Los Planeta.Pero claro,e leo a ti y me entran ganas de leerla.Ya veremos que hago.
    Bsos

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  3. La tengo esperando y después de leerte, con todavía más ganas, si es posible, que las que tenía. Besos.

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  4. Pues me dejas con muchas ganas. No me había fijado mucho en este libro así que gracias.
    Besotes!!!

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  5. No lo conocía pero me has convencido con la reseña
    apuntado queda
    un beesito

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  6. No he leído nada suyo y la verdad es que me gustaría!!

    Besotes

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  7. Pedro, voy a fiarme de tus impresiones y lo terminaré leyendo. Sólo que la autora no me seduce, ya me leí hace unos años una novela de ella y me aburrió sobremanera. Supongo que con un libro que no nos haya gustado no se puede valorar a un autor, así que compraré el Planeta ganador de este año porque parece ser que promete.

    Besos

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