viernes, 16 de diciembre de 2016

MIRLO BLANCO, CISNE NEGRO (JUAN MANUEL DE PRADA)

Mirlo blanco, cisne negro
Juan Manuel de Prada



 
FICHA TÉCNICA

Título: Mirlo blanco, cisne negro
Autor: Juan Manuel de Prada
Editorial: Espasa, 2016
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 439










JUAN MANUEL DE PRADA


Esto es lo que la editorial nos cuenta de él:

Juan Manuel de Prada nació en Baracaldo en 1970, aunque pasó su infancia y adolescencia en Zamora. Con su primer libro, Coños (1995), y los relatos de El silencio del patinador (1995, ampliado en 2010) sorprendió a la crítica por su poderosa imaginación y su audaz uso del lenguaje. En 1996 debutó en la novela con la monumental Las máscaras del héroe, con la que obtuvo el Premio Ojo Crítico de Narrativa de RNE. En 1997 recibió el Premio Planeta por La tempestadque fue traducida a una veintena de idiomas y significó su consagración internacional, después de que la revista The New Yorker lo seleccionara como uno de los seis escritores más prometedores de Europa. Su novela Las esquinas del aire (2000) también fue recibida con entusiasmo por los lectores y la crítica, así como Desgarrados y excéntricos (2001). La vida invisible (2003) recibió el Premio Primavera y el Premio Nacional de Narrativa, y con El séptimo velo (2007) se alzó con el Premio Biblioteca Breve y el Premio de la Crítica de Castilla y León. En 2012 publicó Me hallará la muerte, y en 2014, en Espasa, Morir bajo tu cieloSu última novela, publicada también en Espasa, en 2015, El castillo de diamante, ha sido galardonada con el Premio de la Crítica de Castilla y León. Ha obtenido los más prestigiosos reconocimientos del periodismo literario; entre otros, los premios Mariano de Cavia y Julio Camba.







ARGUMENTO de MIRLO BLANCO, CISNE NEGRO

 «Entonces era todavía un pipiolo y pensaba insensatamente que un escritor podía, con talento y tesón, llegar a comerse el mundo. Luego descubriría que, con demasiada frecuencia, el escritor acaba comiéndose los mocos, si no sabe culebrear y aprovechar sus oportunidades. Pero no adelantemos acontecimientos».

Así comienza la novela, narrada en primera persona por Alejandro Ballesteros, un joven llegado de provincias a Madrid (mesetario se define a sí mismo) cuya aspiración es llegar a ser un gran novelista, para enfrentarse a la dura realidad de que no es tan fácil conseguir publicar lo que escribe, pese a que él ha conseguido publicar una colección de cuentos que lleva un título que en principio no resulta nada profético: “Un debut prodigioso”, en una pequeña editorial: Astrágalo,
Pero no consigue ni venderla, ni conseguir una reseña en “Barataria”, el más prestigioso suplemento cultural, ni que se hable de ella en las ferias internacionales del libro.

Su suerte cambia, o tal vez no, el día en que en un sarao literario de esos a los que acude a chupar cámara para salir en alguna foto en algún periódico o revista, conoce a Nieves, la mujer de Octavio Saldaña, un escritor que deslumbró con su primera novela pero que finalmente cayó en el ostracismo y vive gracias a su intervención en tertulias y en un programa radiofónico que dirige en el que no deja títere con cabeza. Un programa que, por pertenecer a la emisora a la que pertenece, le ha granjeado fama de facha, lo cual lo ha alejado todavía más de la posibilidad de vender novelas.
Octavio Saldaña invita a Álex, que es como conocen sus amigos a Álvaro al programa y al hacerlo, se disparan las ventas de su libro de cuentos, convirtiéndolo en un “mirlo blanco” que es como lo definió Octavio en su programa.







MIRLO BLANCO, CISNE NEGRO


En la faja del libro, el propio Juan Manuel de Prada define Mirlo blanco, cisne negro como:
«Un ajuste de cuentas conmigo mismo y con el mundo editorial».

Bandejas de canapés
Con las editoriales grandes, con las editoriales independientes, con los editores (y editoras), con las agentes (y los agentes), con las jóvenes promesas, con las viejas glorias literarias, con la vanidad de los escritores, con los críticos literarios, con los suplementos y revistas culturales, con las pompas y vanidades literarias, con los blogueros, con la prensa…
Una prensa, aunque no lo cuente el autor en la portada, a la que las editoriales entregan lo que se conoce como “dossier de prensa” en el que les dan todos los detalles habidos y por haber de la novela (veinte páginas en el caso de Mirlo blanco, cisne negro), de manera que el periodista de turno pueda entrevistar al autor como si se hubiese leído la novela aunque ni siquiera la haya abierto. Un dossier que por cierto algunos blogueros no dudan en fusilar y hacer pasar con un poco de maquillaje por “su” reseña.

Muy duro con los escritores ilustres:
«Tan solo son unos paniaguados aplaudidos por el sistema. ¿Y por qué te crees que el sistema los aplaude? Porque escriben toda la bazofia que al sistema le conviene meter en la cabeza de la gente. Pero no quedará nada de ellos cuando mueran». (Página 27)

Pero en realidad no se queda solo con los ilustres, que todo el mundillo literario es sacudido. Algo que a poco que te muevas por la blogsfera queda muy patente: el peor enemigo de un escritor es… otro escritor:
«La generosidad es un espejismo en la república de las letras. El mundo literario es un ecosistema con demasiados depredadores. O te conviertes en un depredador más o te encierras en tu concha». (Página 64)

No sé si es más duro con los críticos o con los criticados. Porque es cierto que mucho de ego dolido hay en muchas reacciones de muchos escritores a la más ligera crítica (algo que los blogueros por experiencia propia y ajena tenemos muy claro):
-¿Por qué los críticos son tan importantes? ¿Pueden de verdad cargarse una novela o sólo se cargan vuestro ego? (Página 266)


Ya puestos a repartir, no se deja en el tintero tampoco a los famosos tertulianos (famosos más en realidad por lo que cobran que por su capacidad de diálogo o discernimiento):
«Consultaban cada poco sus teléfonos móviles, que humeaban recibiendo las consignas de Génova o Ferraz que aquella noche tendrían que divulgar ante los micrófonos, como si fueran ocurrencias salidas de su caletre insobornable». (Página 54)

Librería
Hay muchas verdades en esta novela. Muchas de las cuales he pensado yo también en alguna ocasión. Basta con revisar en una gran superficie (tampoco es que de esto queden exentas las librerías tradicionales) la mesa con las novedades, para darse cuenta de que no exagera nada:
«Eran unos libros pestíferos, de portadas chillonas e infantiloides, con dibujos y letras sobredoradas, dirigidos a un público de analfabetos funcionales: recetarios de cocineros televisivos, manuales de autoayuda para gente depresiva o acomplejada, memorias eróticas de actorzuelos sarasas, incluso un libro de cartas astrales escrito por una pitonisa transexual que se anunciaba en la teletienda». (Página 128)

No sale muy bien parada la profesión de escritor. No por lo menos en la boca de Saldaña:
«-¡Tu honradez me deja atónito! –exclamó burlón Saldaña-. Entre todos los oficios que deben preocuparse por respetar la verdad no creo que se cuente el de escritor. ¿Qué es, a fin de cuentas, un escritor sino un mentiroso compulsivo?» (Página 155)

¿Cómo ha de ser un escritor? Esa es la pregunta que a lo largo de toda la novela se plantea Álex, consciente de su vocación, pero no tanto de la capacidad que tiene él para poder llevarla a cabo. ¿Vale sólo con el empeño y el tesón o hay que tener un don especial?
«No es un problema de insistir. Es un problema de ser o no ser un verdadero novelista. Para serlo hay que tener un don especial que yo tal vez no tenga, el don de llegar y traer a los personajes con soltura y con naturalidad, haciendo que parezcan criaturas vivas y no meros autómatas, criaturas con auténtico calor humano». (Página 191)

Muchas visiones se nos dan de lo qué es un buen escritor, aunque sin duda la más peculiar, tal vez porque salga no desde la razón sino desde los sentimientos es la de Paloma, la novia de Álex, la que no es ni pretende ser en ningún momento una intelectual:
«-Es un gran escritor, Paloma, de eso no tengo ninguna duda. Ha escrito novelas grandiosas.-Permíteme que lo dude. Para escribir novelas de veras grandiosas hay que ser buena persona y humilde. (…) Solo con bondad y humildad puede uno acercarse a los demás como iguales. Y un novelista tiene que ver las desgracias y las alegrías de los otros como algo propio. Los soberbios, los engreídos, los egoístas podrán escribir todo lo que quieran, pero no pueden ser novelistas auténticos. Y ese Saldaña es un egoísta de órdago«. (Página 161)

A lo largo de toda la novela se plantea la cuestión de ¿qué es la buena literatura? ¿Es despreciable la literatura que solo pretende entretener al lector, un lector que por otra parte por disfrutar de este tipo de novelas es también deleznable? Por cierto, esa polémica no es nueva, que ya se da desde tiempos de Lope de Vega, un mal escritor para sus enemigos pues se ponía a la altura del pueblo, que eso sí, le adoraba porque le entretenía, lejos de versos y comparaciones fuera de su capacidad de comprensión.
¿Acaso debe ser la literatura algo solo al alcance de las mentes más privilegiadas como parece pretender Saldaña?
«Madonna ya no sería más una intriga criminal al uso, habilidosa pero trivial, destinada a lectores chabacanos. Madonna no podía ser otra cosa sino una novela poética y psicológica, enlazada de escrúpulos y reticencias, una delicada y ambigua charada que jugase con el punto de vista para envolver al lector perspicaz en una intriga mucho más apasionante que la mera crónica de crímenes». (Página 197)


Henry James
Mirlo blanco, cisne negro es metaliteratura en estado puro. No solo se nos habla en la obra y el estilo de un autor como Henry James, no solo se debate sobre el mundo editorial, sobre cómo debe ser una novela, sino que además es literatura dentro de la literatura y asistiremos a la creación de dos novelas. Por una parte Madonna, la novela de Álex que Octavio Saldaña le “hace” reescribir y otra vez hasta terminar colaborando él en la escritura y alejándola totalmente de la idea original de Álex. Por otra Volverán banderas victoriosas, la novela con la que Octavio Saldaña intenta regresar al mundo literario, una novela de la que Juan Manuel de Prada nos desarrolla todo su argumento a lo largo de varias páginas. Y también El arte de pasar hambre, la primera novela que escribió Octavio Saldaña y que le llevó a la fama, cuyo argumento también se nos desarrolla por completo.

¿Cuánto hay de Juan Manuel Prada en Saldaña o Álex? Una pregunta que yo no puedo responder, puesto que esta es la primera novela que leo del autor. Pero no deja de ser curioso lo que la propia editorial nos comenta en el dossier de prensa, pues el argumento de Madonna es semejante al de La tempestad, con la que el autor ganó el Premio Planeta y El arte de pasar hambre, la primera novela de Saldaña, guarda parecido con Las máscaras del héroe, la primera novela de Juan Manuel de Prada.
¿Creéis en las casualidades? Yo no. Y tampoco puede ser casual que se define a Álex como un escritor mesetario y el hecho de que Juan Manuel de Prada naciese en Zamora.


Mirlo blanco
¿De dónde viene el título de la novela? Lo encontraremos en el texto de la misma. Por una parte tenemos al mirlo blanco, que no es otro que Alejandro Ballesteros, el joven escritor, al que Saldaña llama de esa manera en la entrevista radiofónica:
«-Alejandro Ballesteros es el gran mirlo blanco de la literatura blanca.-¿Un mirlo blanco? ¿En qué sentido?-¿En qué sentido habría de ser? En el único que tiene la palabra. Eres una rareza extraordinaria en nuestro panorama literario, Raro por singular, pero también por valioso». (Página 65)

En cuanto a lo del cisne negro, es la imagen con la que Saldaña se define a sí mismo:
«-“Mi alma ya está bañada en alquitrán, y en mi corazón anidan las sombras”, me había confesado Saldaña ante el micrófono, antes de definirse como un cisne negro». (Página 88)


No solo de literatura vive la novela, sino de unos grandes personajes que son las que con sus interacciones la mantienen en pie. De nada serviría el protagonista de la novela, si no tuviera enfrente una personalidad como la de Saldaña para desestabilizarle y ponerle todo patas arriba. Así lo define uno de los personajes:
«-Te aseguro que ese Saldaña es un tío tóxico, Álex. No tiene empatía ni sentimientos». (Página 160)

Cisne negro
¿Están llamados a complementarse caracteres tan diferentes como el de Saldaña y Álex? Porque como lector, la gran duda que he tenido a lo largo de la lectura es si realmente la relación entre Octavio y Álex no es una vampirización del joven por parte del viejo (Octavio ya ha cumplido los cincuenta años pese a que pretende aparentar en todo momento una gran fortaleza y jovialidad) o por el contrario Álex no está siendo vampirizado sino que es un parásito que está chupando del talento y el conocimiento del medio a Octavio.
Una duda que no voy a desvelar aquí, que para algo está la novela que lo cuenta mejor que yo.
«-Lo que ocurre es que Octavio es tormentoso y Álex, la quietud y la armonía personificadas. Así que, como son complementarios, se sienten atraídos recíprocamente». (Página 263)

Junto a Álex y Octavio están sus mujeres, Paloma la novia de Álex, nada que ver con la intelectualidad del resto de los personajes pero que sirve de contrapunto para tener una visión desintelectualizada y desde los sentimientos de lo que ocurre; Nieves, la atractiva y joven mujer de Octavio de la que tenía la sensación de que era una sombra ya vampirizada por Octavio, con su profesión de directora de cortos comerciales abandonada; Ramiro Cifuentes, el editor de Álex; Evelyn, la editora de una poderosa editorial o la pintora y finalmente Rosario Tena la pintora que en su día llegó a publicar un libro de poemas y que odia visceralmente a Octavio Saldaña.






IMPRESIÓN PERSONAL

Visto el tamaño del texto que precede a esta impresión personal, creo que queda muy claro que Mirlo blanco, cisne negro no me ha dejado indiferente, que es una novela que me ha hecho dar muchas vueltas a la cabeza mientras la leía. No hay duda de que la personalidad de los dos escritores hace de la novela un toma y daca constante. Ambos son como las dos caras de una misma moneda, una especie de Doctor Jekyll y Mr. Hyde. ¿Sería posible fundir ambas personalidades en una sola persona? ¿Serán dos manifestaciones de la propia personalidad del autor? ¿Es todo imaginación, o hay mucho de autobiográfico en la narración?
Porque lo que si es cierto, es que la crítica contra todo el mundo editorial es feroz, y aunque pueda resultar algo exagerada porque siempre hay de todo como en botica y aquí no se salva ni el apuntador, no está exenta de razón en muchas de las cosas que cuenta.
Por no salvarse, no se salvan ni los lectores, a los que por momento nos hace dudar de nuestros gustos literarios. Por cierto, se usa en la novela una expresión que llevo años diciendo en el blog: libros de usar y tirar (no en el sentido literal de la palabra), libros que una vez leídos no merecen ocupar sitio en mis estante y hay que deshacerse de ellos (léase regalarlos a alguien o donarlos a la biblioteca).
Pero hasta esos libros denostados por Saldaña, si me hacen pasar un buen rato, por más borreguil que pueda ser su lectura, no dejan de ser libros y cumplir su función de evadirme del mundo real.

No es el caso de Mirlo blanco, cisne negro, un libro que me ha dejado impactado de principio (algo lento eso sí) a fin. Por eso, sin duda, os recomiendo su lectura.







VALORACIÓN: 9/10

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4 comentarios:

  1. Me queda muy poco para acabar, de hecho pretendo hacerlo esta noche, y coincido en general con tus impresiones. Me costó bastante entrar en él, pero me ha ido conquistando poco a poco.
    Besos.

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  2. Me está costando bastante hacerme con él. Tiene una prosa muy cargada con demasiados adjetivos, muy repetitiva. Desde luego no es un libro con el que evadirse fácilmente y eso para mi es fundamental.
    Saludos

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  3. De este autor leí hace años La tempestad, un libro que me gustó pero sin entusiasmarme. Y no he vuelto a probar con él. Pero me has picado ahora con este libro...
    Besotes!!!

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  4. La verdad es que me parece interesante y diferente a lo que suelo leer...me gusta cuando se hacen críticas que nos hagan cambiar nuestra forma de ver las cosas así que no me importaría nada leerlo.

    Besitos

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